El barrio de Embajadores, en pleno Lavapiés, vive hasta el 16 de agosto una de las citas más castizas del calendario madrileño con las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma.
Durante estos días, las calles del distrito Centro se llenan de verbenas, conciertos, chocolatadas y actividades para todos los públicos, en una celebración que combina tradición popular con la vida cultural del barrio.
El programa incluye actuaciones musicales en varias plazas, pasacalles y actividades infantiles, además de la tradicional decoración de las calles con farolillos, uno de los elementos más característicos de estas fiestas centenarias.