BISTRÓ SUKOTHAY


Este negocio ahora está cerrado

Si cuando sales a cenar lo que buscas es sorprenderte, salir de lo habitual, probar sabores y texturas nuevas, pero siempre partiendo de la buena calidad y en un sitio dónde apetezca comer, Bistró Sukothay es perfecto para ti. Lleva abierto desde 2002 y ahora acaba de renovar por completo su local, su carta y sus productos, como siempre, de la mano de Raquel Medina.

Aunque desde sus comienzos siempre ha diferenciado en una misma carta la gastronomía japonesa y tailandesa, ahora reaparece con un aire más occidentalizado. Una fusión japonesa-tailandesa y mediterránea. Ofrece una nueva carta manteniendo la esencia de cada gastronomía, (el sushi de Japón, el padthai de Tailandia) pero adaptándolas a los gustos españoles (introduciendo productos nuevos, frescos, de mercado). Importa productos nipones como el wasabi o las algas wakame; y productos tailandeses como especias o salsas, pero la materia prima la trae de Pescaderías Coruñesas, garantizando así, la buena calidad del pescado (ya sea cocinado o en crudo).

Disfruta de esta fusión de culturas en un ambiente claramente de tendencia, decorado de forma informal, con piezas industriales, sin manteles, con mesas de hierro y sillas diferentes unas de otras. La decoración es actual y cosmopolita, y al mismo tiempo el ambiente acogedor incita a quitarte los zapatos y dejarlos sobre las escaleras, a semejanza de la tradición tailandesa.

Su carta ofrece tres posibilidades: una parte Bistro japonesa, otra parte bistro tailandesa y 3 menús degustación. Así llegan a todo tipo de clientes, desde el adicto al pescado crudo con sushi, nigiris y sashimis, hasta al menos atrevido que opta por el padthai de langostinos o el satay de pollo.

Destacamos especialidades de la casa como las sardinas ahumadas sobre hierbas provenzales, jengibre, hojas de mizuna y salmorreta, los chipirones salteados con tirabeques, setas y curry rojo o la ensalada de langostinos “Black Tiger” con piel crujiente de coco, anacardos y ensalada de pomelo. Pero si eres incondicional del sushi prueba el sashimi de pescado blanco fresco con su picadita y granizado de maracuyá, el maguro Tataki (atún a la parrilla semi-crudo con picadita criolla) o el kebap maki tempurizado (cordero desmigado, cous-cous de verduras con yogurt y menta).

Pide un poco de todo para picotear y saciar el gusanillo por lo nuevo y luego, en la sobremesa, tómate uno de sus cocktails. Si no sabes por cual decantarte, el mojito de litchee, es siempre una buena opción o uno de los Gintonics de su carta de Ginebras aromatizado.

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