Reportajes

MBFWM Agatha Ruiz de la Prada

1 de septiembre de 2012

Analizar un desfile basándose en exclusiva en las prendas presentadas por el diseñador no es más que un error. Otros muchos factores intervienen en la creación de ‘ese aura de misterio’ que rodea a las pasarelas de medio mundo. La puesta en escena, es decir, el primer contacto visual que tenemos con las prendas, es sin duda crucial para que una colección sea bien recibida por el público. 

Ágatha Ruiz de la Prada es precisamente eso, un divertido espectáculo de moda que roza más la Alta Costura que el Prêt-à-Porter.

Cada una de sus propuestas en la pasarela va vinculada a una fuerte emoción por parte del público, algo que queda patente en sus caras durante el desfile. Se pueden ver sonrisas, caras de asombro e incluso los hay que arrancan en aplausos. El surrealismo de las propuestas de Ágatha Ruiz de la Prada cuenta con tantos detractores como fans, pero su capacidad imaginativa y sus diseños -que no envejecen sino que se mantienen modernos- son indiscutibles.

Una jaula de pájaros, un piano, o mi favorito, una muñeca un tanto rock n’ roll con pelo sintético son la dosis de diversión que aporta Ágatha Ruiz de la Prada a una pasarela cada vez más reconocida internacionalmente.

Esta colección de treinta diseños de la modista son, como ella los llama, sus ‘treinta éxitos’ de todos los tiempos reinterpretados para esta edición del 2012 de la Mercedes Benz Fashion Week. Quizás precisamente por eso este desfile se aleja tanto del ideal del Prêt-à-Porter; Ágatha Ruiz de la Prada no busca una respuesta comercial, es más, ninguna de estas prendas saldrá a la venta en el mercado.

Con Ágatha, la pasarela se llenó de color, una pizca de locura y mucho sentido del humor… esta es, sin duda, la mejor carta de presentación a una trayectoria profesional que el año pasado celebró sus treinta desfiles.


Helena Fidalgo (www.laflordelys.com